Mirad qué cosa más rara se ha sacado de la manga Brightin Star: el 50mm f/2 Tri-Sight, un óptica manual que ya se enseñó en el CP+ y que por fin llega a la calle para monturas E, L, RF y Z de full frame. A primera vista es un prime clásico y modesto, con su anillo de foco (con escala, ojo) y su anillo de diafragma. Pero tiene un tercer anillo, y ahí está toda la gracia del invento.
Ese tercer anillo mueve un grupo flotante dentro del objetivo y cambia cómo dibuja según lo pongas en Smooth, Prime o Foams. En Smooth infracorrige la aberración esférica, así que te da altas luces más difusas y desenfoque cremoso sin ablandar demasiado al sujeto. Prime es el modo aburrido y normal, la nitidez y el bokeh que esperarías de un 50 f/2 (o sea, menos desenfoque que un f/1.4 o f/1.8, que las cuentas son las cuentas). Y Foams es el gamberro: sobrecorrige la esférica y te saca esos bokeh con anillo, el efecto que los fabricantes serios se dejan la vida en eliminar y que aquí venden como feature. Muy honesto todo.
Por si fuera poco, admite insertos creativos por la parte trasera para deformar el bokeh a triángulos, mariposas, tréboles y estrellas de cinco puntas. Vamos, el clásico truco casero de recortar cartulina de toda la vida, pero de fábrica y en la caja. Ópticamente es sencillito: siete elementos en seis grupos, pesa entre 429 y 454 gramos según montura y mide sobre 70-74 mm. Ligerito y compacto, lo cual se agradece.
El precio es donde se pone interesante: 349,99$ de oferta de lanzamiento (399,99 luego), o 369,99$ si lo quieres con un filtro UV finito. A ese dinero es un juguete perfectamente asequible para hacer el cabra un domingo.
¿Para quién tiene sentido? Pues seamos claros: esto es foto y look, no una lente de cine para meterla en un set serio. Foco manual sin engranajes ni escala de cine, un f/2 sin más, y un cambio de rendering que en vídeo se traduce en "cambio de personalidad del plano a mitad de secuencia" que costará matchear en montaje. Pero como cacharro creativo para retratistas, para probar texturas de desenfoque sin gastarte un riñón, o para el DIT curioso que quiere entender qué pasa cuando juegas con la aberración esférica, es un capricho de lo más entretenido. Yo no lo pondría en un rodaje de pago, pero para trastear un finde... not bad.
Fuente: petapixel.com